UN RICO VERANO ENTRE JOVENES

Transcurrido este verano 2021, os comunicamos algunos momentos vividos por la comunidad de los Hijos, junto con amigos y amigas, que han sido pasos de Dios por nuestras vidas y la oportunidad para rehacer fuerzas con vistas al curso que comienza.

CAMPAMENTO URBANO

Con 40 niños y adolescentes de la parroquia y el barrio de San Rafael, en Getafe,organizado por el grupo OHANA de la parroquia.  Reemplazó al que se viene haciendo fuera, en el marco de la naturaleza, pero que por el Covid se decidió cambiarlo por uno urbano. 10 días intensos de actividades, de compartir, de orar, en las instalaciones del colegio Divina Pastora, de las Calasancias, que lo pusieron a nuestra disposición. Vaya por delante nuestro agradecimiento










ENCUENTRO DE JOVENES EUROPEOS CON LOS HIJOS DE LA CARIDAD








Como ya anunciamos, se reunieron una veintena de jóvenes de Francia, Italia y España en la Cité Saint Pierre de Lourdes, acompañados por varios Hijos de estos países. Una semana para encontrarse con las intuiciones y la espiritualidad del P. Anizan, fundador de los Hijos de la Caridad, con el Evangelio y con la preguntas y experiencias humanas y cristianas de jóvenes que viven en barrios populares. Es revelador la sintonía y la cantidad de cuestiones comunes a todos, venidos de diferentes lugares. Fue especialmente intenso el compartir con jóvenes que han pasado por el infierno de la drogodependencia, hoy liberados, en la comunidad del Cenacolo.  La vida de Santa Bernardita, el santuario y los paseos por la montaña, han ayudado al grupo a hacerse también preguntas fondo y mirar al futuro con una esperanza activa y comprometida en sus lugares de vida.


 


¿No te importa que perezcamos?

¡Cuántas veces nos ha surgido esa pregunta al Señor! Ante situaciones, acontecimientos, personales, familiares, comunitarios, del mundo en que vivimos y sus sufrimientos e injusticias.

El mar en el evangelio está muy presente. Es fuente de vida y alimento, lugar de trabajo. La gente, y Jesús también, lo cruza continuamente. Es también un lugar imprevisible, se niega a veces a proporcionar sus frutos, misterioso, peligroso. Que se lo digan a los que se lanzan continuamente a cruzarlo buscando un futuro mejor, a riesgo de perder la vida, o a los marinos y pescadores. Imagen de la realidad del mundo y de nuestras vidas.

La barca en la que van los discípulos con Jesús, imagen de la Iglesia. Vive esa realidad, junto a otros hombres y mujeres, sometidos a las mismas situaciones: “otras barcas lo acompañaban”. Buscan, esperan… ¡Hay tantos en nuestro mundo, en nuestros barrios y lugares de vida!

Jesús duerme en medio de la tempestad. ¿Un sueño de desentendimiento de la realidad? No parece. Es un sueño de confianza en el Padre, de ánimo pacificado. “Nada temo, porque tú vas conmigo” (Sal 22). Su sueño no es ausencia, es presencia confiada. Demostración: “increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio, enmudece! El viento cesó y vino una gran calma”. Jesús es el Señor, vencedor del mal y de la muerte. No solo los discípulos, sino todos los buscadores que los acompañan se benefician de ello.

“¿Aún no tenéis fe?”, ¿después de todo lo que habéis visto y oído desde que estáis conmigo?

La fe no es solo creer en Dios, eso hasta los demonios lo hacen. La fe es confiar en Él, es no tener miedo. ¡Señor, aumenta en nosotros esa fe!