ANTE TANTO DESPROPÓSITO Y TANTO MENSAJE DE CONFRONTACIÓN Y VIOLENCIA HACIA EL DIFERENTE, CONVIENE RECORDAR ESTAS PALABRAS DEL PAPA FRANCISCO




El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual. Muchos tratan de escapar de los demás hacia la privacidad cómoda o hacia el reducido círculo de los más íntimos, y renuncian al realismo de la dimensión social del Evangelio. Porque, así como algunos quisieran un Cristo puramente espiritual, sin carne y sin cruz, también se pretenden relaciones interpersonales sólo mediadas por aparatos sofisticados, por pantallas y sistemas que se puedan encender y apagar a voluntad. Mientras tanto, el Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo. La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura.                                                                                       


                                                     (Evangelii Gaudium, 88)

Ellas nos guían a los Hijos de la Caridad para trabajar y apoyar iniciativas como estas en Getafe:





En estos tiempos… una luz de esperanza




Del 28 de diciembre al 1 de enero ha tenido lugar en Madrid el encuentro europeo de jóvenes, convocado por la comunidad ecuménica de Taizé. Han respondido unos 15.000 jóvenes. Las dos parroquias donde estamos los Hijos de la Caridad en la Comunidad de Madrid (Getafe y San Blas), y algunas familias de nuestros barrios, hemos tenido el privilegio de acoger a varios grupos de estos jóvenes, venidos para orar por la paz y el entendimiento entre pueblos y religiones, para practicar la acogida del otro y la confianza, y reflexionar y dialogar sobre lo que nos está preocupando hoy: ecología, movilidad humana, exclusiones sociales, etc. Una experiencia intensa y una luz en este mundo y esta Europa tan necesitados de luces en el camino. Una llama que deseamos mantener viva en el futuro con momentos de oración entre jóvenes de nuestros barrios.

Un anuncio de esperanza, que proclamamos en la fiesta de la Epifanía, manifestación a todos los pueblos de la luz del amor y de la paz, que reconocen los pequeños de este mundo y los que buscan, para anunciarlo con sus vidas.